los treboles de 4 hojas no siempre significan buena suerte

zhen
5 min readSep 12, 2022

abril 2
hoy encontré un trébol de 4 hojas. ayer también. y vengo encontrando uno todos los días desde hace un mes. lo más raro es que en mi monoambiente tierra no hay ni siquiera en una maceta y mucho menos en las paredes en las que crecen. ya hay 31 repartidos en estos 55m2 donde habito con mis libros, la compu, la tele, la cama, el sillón y el innecesariamente grande juego de comedor. es raro. me llaman mucho la atención así que yo los dejo crecer. no intente sacarlos porque siento que al tirar de uno la pared va a volcarse encima mío y todo lo que me costó tanto conseguir en estos años de vivir en soledad se va a ver reducido a un montón de inutilidad cubierta de polvo. voy a dejarlos crecer tranquilos, no me viene mal un poco de compañía ni el color en mí única habitación blanca y negra. tan moderna, tan fina, tan impoluta habitación que me ve pasar las horas haciendo todos los días lo mismo. trabajar, extrañar, comer, llorar.

abril 4
mientras tomaba el café de la mañana vi en la pantalla de mí celular una foto de mí ex. con él tomábamos café. le hacía el café con mucho amor en mí prensa francesa y le espumaba la leche para que luego me diga que prefería el café instantáneo. meh. tanto amor en el lugar equivocado. y hablo del amor suyo hacía mí, el mío siempre estuvo bien orientado hacía otros lados. di vuelta los ojos y recorrí las paredes, miré los cuadros y el monitor de la compu ansiando como nunca que sea la hora de sentarme a trabajar pero todavía faltaban 20 minutos, así que salí al balcón donde otra hoja crecía desvergonzada entre las baldosas. era larga y en punta. lengua de suegra dijo internet. qué momento para que crezca una planta con ese nombre. es linda, la voy a dejar ahí.
el tema de las plantas en las paredes y pisos me tiene un poco preocupado ahora, los tréboles solitarios se volvieron pequeñas colonias así que me da aún más miedo arrancarlos.
no sé con qué estímulo visual llenarme para sacar esa foto de mí cabeza. por qué me tuve que acordar de su sonrisa? si ya no me produce nada. será que extraño hacer reír a alguien? será que extraño sentirme parte de la alegría de otra persona? que podría ser cualquiera. antes era él, después fue otro y ahora no es nadie. no viene nadie a mí casa a qué le haga café y reírse, nadie quiere escucharme siendo un idiota que solo sabe hacer chistes: ni amar, ni ser feliz, solo contar chistes como el pagliacci. doctor, i am pagliacci.

abril 8
tengo poca constancia para escribir lo que me va pasando día a día. fue una recomendación de mí psicóloga hacerlo. yo le dije pero marina yo ni siquiera sé escribir no tengo idea de que es la gramática, por suerte existe el autocorrector. me insistió con que lo haga igual y mejor a mano pero quién escribe a mano en el siglo 21? lo intente ojo pero no me salió. y así fue como a cualquier hora de la noche escribo esto en las notas del celu. si fuese por mí no lo haría ni un solo día, pero dice mari que haciendoló voy a poder tener registro de lo que siento. no sé para qué registrar si en realidad quiero olvidarlo.
no llevo la cuenta de mis días de soledad, pero sé que son muchos. a veces me quedo mirando las colonias de tréboles y les digo gracias por quedarse aunque estén descascarando las paredes al crecer y cada día me asusten más.
quisiera entender por qué todo me lleva a cuando todavía estábamos juntos. no quiero ni nombrarle para no evocar su andar despreocupado y su cara al sol, tampoco su sobre gesticulación al hablar o las conclusiones traídas de los pelos sobre temas que no conocemos. me hundo en el marrón de sus ojos y cierro los míos. voy a intentar dormir.

abril 17
hace unos días me levanté y los inocentes tréboles verdes habían mutado en ramas y raíces encastradas en las paredes y el piso de madera. tomaron todo y ahora la casa está en su control. no me quejo ya que me abren las puertas, me prenden la tv y hasta tipean por mi pero no me dejan salir. tenía cita con marina, la psicóloga, pero la llamé y le dije que me sentía mal y tenía fiebre. no sé porque no le dije la verdad. en ese momento me rescaté que hacía días que no veía el celular, no se que estuve haciendo solo en mi casa sin salir de mi cama.
los vecinos se darán cuenta de lo que está pasando? tengo mensajes de mis amigos preguntandomé si estoy bien y diciendo que están preocupados. hace semanas que no salis, me dicen, pero se equivocan yo voy al super todos los lunes. o eso creo.
el balcón está lleno de esas hojas en punta por todos lados, en la parte de adentro hoy me cayó una flor en la cabeza y sonreí. cuando pensé en lo lindo que hubiese sido que él conociera estas flores, se marchitaron en el piso. solo pude suspirar y barrerlas.

abril 20
a la tarde me despertó un golpe en la puerta y un grito entre enojado y preocupado de mi hermana. levantate hijo de puta si no me abrís ni atendes el teléfono te bajo la puerta a patadas. siempre tan sutil ella, tan delicada.
la puerta se abrió sola y hubo silencio hasta que me vio en la cama fingiendo que dormía. se desplomó en el sillón y gritó fuertísimo QUE CARAJOS ESTÁ PASANDO ACÁ?
me paré con urgencia y haciendomé el desentendido le invité a un café mientras ella solo me miraba.
con toda naturalidad fui a la cocina donde las ramas y ramitas habían prendido la pava y abrieron la heladera para darme la leche.
vivo así ahora. le dije.
salió del dpto cerró la puerta y volvió a entrar, como esperando que todo vuelva a ser lo que era: mi dpto blanco y negro, reluciente, moderno y solitario. se volvió a sentar en el sillón y me dijo que no podía estar viviendo así, sin dudarlo agarró su celular y llamó a una amiga a la que le hablaba tan rápido que no entendí casi nada, solo que cancelaba sus planes por el resto del día.
las raíces arraigadas a los muebles corrieron las sillas y nos sentamos a tomar el café sin hablar hasta que ella sacó un hacha del bolsillo y me dijo esto se termina hoy. solo pude asentir.
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cada hachazo golpeaba un recuerdo y como si la hoja estuviera caliente lo sellaba dejando una cicatriz que no dolía. el ruido del golpe seco contra las ramas callaba su voz en mi cabeza, dejandomé de a poco en partes repartidas por toda la casa. sin llegar a caer al piso las ramas desaparecían extinguiendo la flora autóctona del centro de la ciudad y la desesperación.

abril 25

otra vez estoy solo. mi casa está reluciente sin hojas volando por ahí. nadie sabe que por las dudas, por si lo vuelvo a pensar, me guardé en la billetera un trébol de 4 hojas de la mala suerte.

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